miércoles, 16 de agosto de 2017

¡Feliz día del #Empresario!

“Ser o no ser, es la cuestión”. Seguí leyendo, sólo si te animás a revisar si estás siendo o pareciendo.
Imagen de: www.comodoro.gov.ar

¡AVISO DE RIGOR!


Hasta 2015, al menos en Argentina, el 18 de junio fue el día del empresario.

Desde 2015, la ley 27.108 lo estableció el día 16 de agosto. Ya que lo hayas festejado en junio o lo hagas hoy, sirva el recordatorio para repensar si tenés que disponerte a celebrarlo o, acaso y si está entre tus expectativas, iniciar o fortalecer un esfuerzo intencionado para calificar como tal.


¿SER O NO SER?


En este asunto, parafrasear a SHAKESPEARE por su obra HAMLET, siempre es placentero.

Hacerlo con aplicación estricta al desafío que a diario me ocupa, y ocupa a una gran mayoría de mis interlocutores lo es más aún, sobre todo rescatando su vigencia y carácter revelador.

Entonces, dijo SHAKESPEARE:

¡Ser, o no ser, es la cuestión! 
¿Qué debe más dignamente optar el alma noble entre sufrir de la fortuna impía el porfiador rigor, o rebelarse contra un mar de desdichas, y afrontándolo desaparecer con ellas?
Digo, humildemente, cuando me consultan:
¡Ser o parecer empresario, es la cuestión!
(…y, en buena medida, la causal de quebrantos)
¿Qué debe más dignamente optar el alma noble empresaria entre:
a.Sufrir de la fortuna impía el porfiador rigor que el SER empresario exige, o
b. Rebelarse contra un mar de desdichas, y afrontándolo PARECIENDO empresario desaparecer con ellas?

RIGOR O REBELDÍA.


El SER empresario exige condiciones que, no estando presentes te dejan sólo PARECIENDO y, consecuentemente PERECIENDO.

No es esto sólo mi personal interpretación de HAMLET sino, además, lo que demuestra la alta tasa de mortalidad de empresas que caracteriza a América Latina.

Te cuento, como al pasar, y a modo ilustrativo, alguna de las diez malformaciones capaces de darte indicios de que estás sólo PARECIENDO empresario:


#a- Si individual o colectivamente fijás los pequeños objetivos y tomas todas las decisiones sobre los medios, la #administración y el control de la empresa que te ocupa y por la cual, a su vez, asumís toda la responsabilidad comercial y legal frente a terceros;

#b- Si a través de la #administración que realizás no logras que el mismo capital sea suficiente para expandir tu empresa o;

#c- Si no has advertido lo expuesto que estás a todo riesgo sin tomar absoluta consciencia de lo que por ello debés aprovecharte; y culpando de todo padecer al Estado, los mercados o cualquier tercero que toque en turno.

Si cualquiera de estas malformaciones, sospechas que protagonizan tu desempeño empresarial, ¡necesitás ayuda!

“…ES LA CUESTIÓN!”


Si bien caben muchas interpretaciones sobre “la cuestión!” que debiera constituirse en el foco de tu ocupación emprendedora o empresaria, independiente de la fase que estes transitando, considerá esta advertencia:

A la legislación y el sistema tributario, le alcanza con que PAREZCAS empresario lo que, en modo simplificando, se conforma con un alta fiscal que debidamente acredite identidad y actividad, siendo ello más que suficiente para aplicarte el rigor normativo.

Así mismo, el ESTADO y el MERCADO entienden que por el “SER empresario”, ya te habrás ocupado oportunamente, a su debido tiempo y con el grado de sustancia pertinente, ateniéndote a las consecuencias y lo bastante convencido como para haberte procurado un alta en una actividad profesional “EMPRESARIA” y, asumir con ello las reglas del juego.

Si de “cuestión” se trata, es posible que después de lo dicho quieras cuestionarte para tu exclusivo beneficio aspectos como:

#1 - ¿Estoy siendo o pareciendo empresario?

#2- ¿Será que estoy perfectamente consciente y definido por cuanto a mi profesión* pero que, carezco de la preparación empresaria, desde la misma esencia de las competencias requeridas para serlo, y por ello padezco, cuando menos insatisfecho, cansado, estresado, agobiado y endeudado, lo que SER empresario importa por cuanto a alcances, derechos y responsabilidades?

#3- ¿Será que, por defecto, me encuentro hoy al frente de un desarrollo empresario sin haber tenido o haberme dado la oportunidad de prepararme y adquirir las competencias pertinentes para tal efecto?

Ups…! CASI LO OLVIDO.


Puse, contiguo a la palabra "profesión", un asterisco (*) para ahorrarte de buscar su definición:

“Dícese de la actividad habitual de una persona, generalmente para la que se ha preparado, que, al ejercerla, tiene derecho a recibir una remuneración o salario (médico, zapatero, metalúrgico, productor de seguros, de vides, de frutas, de turismo, de tornillos, arandelas, cosmética, etc.)”.

...y pregunto entonces, a aquellos con quienes, generalmente en la consulta o capacitación, tratamos el asunto:

¿Debo entender que sólo si te preparás para la actividad empresaria tenés derecho a recibir, en alguna medida, una utilidad o renta y, sólo entonces, serás de profesión "Empresario"?
(con las excepciones del caso, obviamente y como en todo).





 “¡La vanguardia está en la esencia, no en la apariencia!”
(Se lo escuché a Adriana VARELA y no pude dejar de apreciar su contundencia).




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“El DESARROLLO es inherente a las energías humanas más que a la riqueza económica”
Sólo si ADMINISTRAS ambos ¡Lo lograrás!



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